El mundo juega contra la violencia. Juegos de la calle en el mundo/ Juegos y jugadores

Jaime Quintana Guerrero, Pilar Calveiro

Resumen


El mundo del siglo XXI atraviesa por una particular expresión de la violencia y la muerte asociada a la guerra por los territorios, al despojo de la tierra y de los bienes comunes; frente a esto, las comunidades resisten con creatividad y en colectivo, y recrean los lazos de esperanza también jugando.

La exposición fotográfica titulada El mundo juega contra la violencia. Giochi di strada nel mondo, Juegos de la calle en el mundo. América/Europa muestra las diversas formas en que las sociedades resisten y responden a la violencia. La convocatoria abierta, difundida en 2016 a través de las redes sociales y respaldada por organizaciones y colectivos de Italia y América Latina, convocó a decenas de personas que compartieron sus miradas espontaneas sobre el juego y las actividades deportivas que llenan de vida los espacios públicos de los lugares donde viven. Las fotografías, realizadas por fotógrafos no profesionales, retratan la cotidianidad de comunidades, barrios y ciudades. Espacios en disputa por la violencia en las calles, que se ha establecido como parte de la vida y del control social, el miedo en la calle es combatido por la apropiación cotidiana, como lo muestran las imágenes. El mundo juega contra la violencia muestra los espacios públicos donde se recrean lazos comunitarios y, en el juego, se recrean nuevas reglas de comportamiento. El juego se reapropia poderosamente del espacio público, desafía el miedo a salir a la calle y a las plazas a través de la participación, la complicidad y la osadía colectiva. Al mismo tiempo, la posibilidad de que existan actividades lúdicas y de convivencia en espacios abiertos es una poderosa señal de paz, pues es emblema del control social sobre su entorno y muestra de éxito en los procesos de formación de paz. /

Las imágenes que conforman la carpeta gráfica corresponden a muy diferentes geografías. En todas aparecen personas de distintas edades, y en especial niños y niñas, jugando, en este acto tan vital del juego, que termina siendo bastante parecido aun en las más diferentes latitudes.

Las fotos nos muestran chicos indígenas jugando con burbujas o, en una escena bellísima de Cherán, Michoacán, podemos ver la carrera del antiguo juego del aro, que pone a prueba la habilidad y la rapidez a un mismo tiempo. Por supuesto, en las imágenes se repite la infaltable pelota, rodando o botando entre dos o entre muchos, en la calle, en la playa, en la ciudad. Y, desde luego, la camiseta del cuadro preferido llevada con orgullo, aun en medio del campo de refugiados o en la breve tregua de la guerra. Y el agua, la belleza del agua y la eterna alegría de mojarse y chapotear hasta empaparse.


Referencias


Caillois, Roger (1986) Los juegos y los hombres: La máscara y el vértigo, México, FCE.


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ISSN: 2631-2700